Terminó la séptima temporada de Policías de Nueva York en Tele 5 y en su lugar emiten El otro lado (The others), pero esto es Tele 5, así que han comenzado a emitir esta serie por el quinto episodio, y además es una serie de una sola temporada, dado que en los Estados Unidos fue cancelada, o no renovada.
Bueno, comentaré una cosa a la que le llevo dando vueltas unos días, es respecto a varias conversaciones con distintas personas que se fueron sucediendo a lo largo del fin de semana, a cuál más extraña y extravagante. Surrealistas.
Primero os pondré en situación, uno de mis deportes favoritos es discutir, verbalmente se entiende, sin alzar la voz ni perder las maneras, simplemente tener debates dialécticos inteligentes. Nada de insultos ni golpes bajos. Creo que es un buen modo de conocer a la gente.
El problema es que de un tiempo a esta parte he ido perdiendo de vista la frontera, el límite en el que hay que parar debido a que se pasa a lo personal. Supongo que podría culpar a la situación actual y las situaciones que me han llevado a la situación actual, pero en el fondo al final el único culpable soy yo, dado que yo decido si debo o no discutir con una persona. Y más si no soy capaz de controlarme. No me entendáis mal, no hay insultos, simplemente que la otra persona se siente incómoda a partir de cierto punto. Antes me daba cuenta y paraba, ahora... la gente cambia.
¿Cuál es el problema? Que estoy corriendo el riesgo de acabar siendo un vulgar demagogo busca razones... aunque la fama ya la tengo, no es cuestión de empeorarla hasta hacerla insostenible.
El otro problema es que con según que gente me vuelvo... repelente, arisco, mi manera de pasar a la defensiva es... como dice el refrán la mejor defensa es un buen ataque, y yo soy muy bueno en mi trabajo. Simplemente hay gente a la que hoy por hoy su solo recuerdo me pone de los nervios, me incomoda, y no sé comportarme adecuadamente, ya sabéis, ser un falso, sonreír, palmaditas en la espalda y esas cosas tan hipócritas.
De algunas cosas ya me vuelvo a dar cuenta mientras converso, de otras... el problema es que simplemente no me apetece ceder, no veo la razón, soy muy... orgulloso (y mira que yo no quería ser así) y no entiendo porqué tengo que ceder ante gente que no lo merece, dado que no tiene la razón.
¿Por qué tengo que ceder siempre yo? ¿Por qué tengo que ser el niño bueno?
Conste que en algunas ocasiones me he pasado en mi defensa de mi punto de vista, llegando a lo personal, pero bueno, lo único que puedo hacer es intentar cambiar de nuevo y ser menos agresivo. Claro que entonces la gente volverá a aprovecharse de mí, tomarme por gilipollas y volveremos a empezar el ciclo.
La gente sólo sabe destrozar y no sabe apreciar lo bueno que tiene a su alrededor.
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