Ha sido una semanita ajetreada, que me ha hecho replantearme muchas cosas, incluyendo el futuro de esta columna, ya veremos. Por ahora escribiré la última columna sobre Smallville, es lo menos que puedo hacer después de haber estado dando la lata todos estos meses con la puñetera serie.
Pues sí, acabó, con Lex estrellándose en medio del mar cual Naufrago (Tom Hanks), mientras Clark se lanzaba a la aventura cual Easy Rider (Dennis Hopper), Chloe aceptaba la oferta de Lionel (Star Wars III, como quiera que la llamen) y los Kent perdían a un futuro miembro de la familia (Urgencias)
Y de fondo la fanfarria de la película.
Pero... no todo podía ser perfecto. Supongamos que la nueva esposa de Lex es la culpable de todo, ¿a que venía la conversación estúpida del episodio anterior como si no se conocieran si estaban solos?
Yo creo que Lionel es más... astuto, no sé, la habrá secuestrado para él, o algo así, se habrá encaprichado de ella. Es que la colaboración mutua me parece... imposible.
La escena del avión... ¿dónde estaban los pilotos? ¿Dónde estaba la puerta abierta si saltaron?
¿Nadie se pregunta cuál es el origen de la explosión en la granja Kent?¿Por qué ocurren tantas cosas misteriosas en ese sitio?
Y supongo que no usar la visión especial para encontrar el anillo en el despacho de Chloe se debe a que estaba... ofuscado.
Claro que entrar y revolver todo el despacho en un instituto vacío...
Y bueno, la estúpida teoría de la kryptonita y la nave... una nave que no ha desactivado todo el polvo de kryptonita que tenía a su alrededor pero sí la de la piedrecita del collar... un sin sentido.
Pero aparte de esas tonterías el episodio lo tenía todo. Drama, acción, suspense, amor... y a ver para cuando la tercera temporada.
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