Aprovechando la coyuntura de mi cumpleaños y un proyecto que no ha salido de mi cabeza (para que luego esa persona no diga que le vamos robando ideas) he vuelto a abrir una nueva etapa en esta columna. Que seguramente cambiará de nombre.
Antes de nada decir que la idea es que en esta nueva etapa colaboren un par de amigos, conocidos o canallas, para no sufrir yo una crisis nerviosa y para que vosotros tengáis una visión más general de las cosas. Y no únicamente mi opinión.
En esta nueva etapa habrá un poco de todo, espero, televisión, cine, política, deportes, juegos de rol, una variedad interesante.
El motivo para cerrar la anterior etapa no fue que dejaran de emitir Smallville, eso fue casualidad, simplemente estaba atravesando una etapa muy mala de mi vida y no tenía ganas de ponerme a escribir. Y mejor no escribir que escribir tonterías.
Antes de entrar de ello en esta columna avisar que el jueves a partir de las 22:30 en La 2 regresa el espacio EnSerie (sí, así, junto) con la segunda temporada de A Dos Metros Bajo Tierra (Two foot under) y El Ala Oeste de la Casa Blanca (WestWing) la primera narra las vicisitudes de los dueños de una funeraria, mientras que la segunda se ocupa de hacernos ver el día a día de los funcionarios que trabajan en el edificio donde el presidente de los Estados Unidos tiene su oficina. Las dos bastantes recomendables.
Sobre el tema, Urgencias (E.R., La Primera) va por su novena temporada en España, CSI (TeleCinco) acaba de estrenar la tercera temporada, Turno de Guardia (Third Watch, TeleCinco) aguanta en la madrugada de los sábados con su segunda temporada, Dawson Crece (Dawson’s Creek, Canal Plus) está en su tercera temporada los fines de semana, episodios repetidos, la cadena ya se encargó de emitir la última temporada hace una semana. De Buffy (Canal Plus) y Angel (Antena 3) seguimos esperando nuevos episodios.
Y vamos con el tema principal de esta columna. Mi cumpleaños. Sí, hoy es mi cumpleaños, y cumplo la treintena. ¿Adulto? Pues por lo visto no, sigo leyendo comics, manga, hentai, jugando con el ordenador, viendo dibujos animados, y cosas poco serias para mi edad.
Lo bueno de esta edad es que la crisis de los treinta la he pasado hace unos meses, hasta en eso soy raro. Así que ahora asumo que ya no soy un veinteañero, y he pasado al club de los treintaytantos, ¿más sabio? No más que hace dos días, pero sí más que hace una década.
Claro, que si me paro a pensarlo, es escalofriante, tantos años desperdiciados, siendo una carga para la sociedad, para mis padres, para mis amigos, para todo el mundo.
Treinta años han dado para muchas cosas, buenas, malas, olvidables, destacables. De todo eso hablaremos en la segunda parte. Por ahora decir que entramos en una nueva dimensión. Las encuestas ya no serán lo mismo. Y aunque el gobierno me sigue metiendo en la terna de jóvenes (los precios de la vivienda) ya soy un treintañero.
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