lunes, marzo 15, 2004

Noche de elecciones, digo de series

Y Zapatero presidente. Y dado que nuestro analista político ha escurrido el bulto y desaparecido el lunes por la noche si hay tiempo haré un bonito resumen de estos cuatro días en España y del panorama político... bueno, el lunes no sé, dado que hay muchas cosas en la televisión por la noche.

Pues con bastante retraso vamos con esa noche de series que por ahora solo tiene el lunes, aunque ahora que se han acabado las elecciones seguramente volveremos a tener WestWing y entonces vaya panorama.

CSI nos reservaba un episodio que no pasará a la historia como el más entretenido, divertido, original ni nada por el estilo pero... cumplía su tarea de mejorar a sus colegas de Miami. En esta ocasión tenemos a Grissom enfrentado contra la magia. Lo menos lógico que hay en este mundo... después de las explicaciones del gobierno del PP sobre las armas de destrucción masiva claro. La magia se centra en trucos y espejos. En hacer creer a la gente que lo que están viendo no es cierto. Y Grissom hace todo lo contrario. Es lógico, científico, y analiza todo lo que ve bajo el supuesto que existe y no es una ilusión. Más allá de eso el episodio no tenía nada especial. El segundo caso era el de un cantante muerto por supuesta sobredosis, y con una historia de fondo un tanto floja y, siendo sincero, bastante estúpida. Una cosa más sobre el caso de magia... ¿qué ocurrió con la mujer? Mencionan a una mujer que desapareció hacía seis meses, pero... se quedó en el aire. Y bueno, final abierto con el delincuente haciendo un truco de magia a pesar de los intentos de Gil por impedirlo. A lo mejor lo volvemos a ver.

Y vamos con Urgencias que día a día mejora, sus guionistas están pasando por un estado de gracia que los espectadores estamos agradeciendo. En este momento tenemos abiertos varios frentes, por un lado está Romano, que sigue borde como nadie, y con comentarios como referirse al estudiando nuevo de medicina con Parkinson como el agita martinis y sigue intentando operar con su brazo malo. Y dirigir un hospital, todo sea dicho de paso, claro que viendo como negocia más vale que siga intentando operar. Kerry Weaver por otro lado nos revela para que eran las hormonas… para quedarse embarazada... Weaver madre, y la otra madre una hispana bombera de armas tomar... que Dios no deje que ese crío nazca. Y vaya manera de decirlo:

- “díselo tú”
- “no, venga díselo tú”
- “no, no, tú, que es tu amiga”

Simplemente maravilloso. Susan Lewis por su parte atraviesa una mala racha, todo lo que pasa por sus manos muere... chiste malo, mejor que no ligue.

Y nuestro médico extranjero favorito, Luka Kovac, que comienza a tener problemas para controlar sus hormonas. Que un marido preocupado le visite para pedirle que deje de ligarse a su mujer... que le entre una prostituta en un bar y ACEPTE. Y que entre en un campo de golf con su flamante deportivo. Este chico será deportado. Detenido. O ingresado en Urgencias. Y no olvidemos sus problemas con las enfermeras que se han hartado de él.

Por cierto, ¿os habéis fijado en el cambio que ha dado Halleh? Adelgazó 117 libras (eso son muchos kilos) entre temporada y temporada. Ahora está como un fideo. Cuesta acostumbrarse a su nueva masa, antes ocupaba toda la cámara, y ahora apenas se le ve.

Abby continúa teniendo problemas con su nuevo cargo de enfermera jefe. Sus compañeras no la toman en serio. Pero bueno, ahora tiene más problemas, con su hermano que se ha vuelto un poquito loco, como su madre, y el ejercito ha decidido que es un desertor. Y todo porque no explicó lo de su enfermedad y estaba haciendo de controlador aéreo... bueno, si tenemos un cirujano con Parkinson porqué no podemos tener un controlador con síndrome disociativo de polaridad de personalidad, o como se diga.

Al menos ahora Carter se está tomando más seriamente su relación con ella y se está comportando como todo un novio.

Por cierto, es la única persona que conozco que incluso la novia le llama por el apellido. Para muestra señalar que cuando el hermano de Abby aparece por el hospital y le pregunta a su hermana por John ella no sabe a quien se refiere hasta que le dice que está preguntando por Carter. En fin, es el doctor sin nombre.

Y Carter tenía en esta ocasión un caso bastante peliagudo, el de una inmigrante que hacía de madre de adopción para una familia de chinos y luego se quedaba a vivir con ellos como niñera y se volvía a quedar embarazada. Al menos hemos comprobado que Chen sabe hablar algo más que inglés.

Jing-Mei Chen, que finalmente, o casi finalmente, cae en los brazos de Pratt, que ya tocaba ya. Eso sí, parece que a la chica le van los hombres de color. Recordemos que ya tuvo un hijo con un doctor afro americano.

Gallant sigue aprendiendo. Y metiéndose en problemas. Pero menos de los que se mete Paul Nathan, el estudiante en rotación de cirugía, que se está ganando la enemistad de todos intentando hacer que todos los pacientes en estado terminal tengan una muerte poco dulce y más dolorosa de que nadie querría. Y claro, tanto fue el cántaro a la fuente que cuando Corday intenta seguir sus consejos descubre que una paciente que parecía haber sido drogada y violada en realidad se había tomado las drogas para tener un buen colocón y un recuerdo inolvidable de una orgía, el problema es que la chica tenía sólo 14 años. Y el padre pidiendo que no le digan nada para no arruinar su vida. Pobre padre.

Y creo que eso es todo por esta semana pasada.

Por cierto, ya hay equipo para la nueva serie de Stargate, el spin-off Atlantis, su estreno, el 4 de julio, en los EEUU, y sí, el día de la independencia norteamericana, ¿casualidad? Aquí va foto del nuevo equipo

El tercero empezando por la izquierda es un viejo conocido de la serie, y para cerrar el día de hoy otra imagen para abrir boca

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