Después de que el ordenador se haya quedado colgado vamos a acabar la noche de series. La costumbre de las últimas semanas de no emitir El Ala Oeste provocó que se me olvidara comentar el episodio de esta semana.
Os lo creáis o no esta es la cuarta vez que escribo esto, el ordenador tiene estas cosas.
Gafes del oficio. O no, que a veces es cosa del programa usado en cuestión.
El episodio en cuestión nos recordaba que es una serie de ficción, dado que el presidente, como en la película Air Force One, se interesa por un partido de fútbol americano universitario, y ya sabemos todos que en la vida real los presidentes de ese país habrán hecho muchas cosas cuando iban a la universidad, pero los deportes universitarios y el estudio no eran dos de ellas.
Por supuesto, y para variar, alguien metía la pata haciendo un comentario que no tocaba... y por supuesto no era otra que C.J., la portavoz del gobierno, que más que portavoz es bocazas. Es que está así toda la serie. De verdad, no sé si la han contratado para dar seriedad o para lo contrario, está todo el día haciendo comentarios que no tocan.
Por otro lado, y de regreso a casa, teníamos a Donna en una cita, bueno, no vemos la cita, pero si los preparativos y el final... que no es bueno, y por los comentarios posteriores que hace a la recién llegada Ainsley, parece que su cita la había confundido con la abogada.
Mientras Donna se iba de cita, su jefe, Josh, tenía una de esas conversaciones surrealistas con un gay defensor de que se proteja por ley... los matrimonios entre personas de distinto sexo y se impida el matrimonio entre personas del mismo sexo. Un punto de vista bastante peculiar, que, supongo, nos muestra como en política, a veces, se antepone los criterios personales a las propias creencias personales... no sé si me explico, por muy gay que seas si tu partido defiende una política contraria a los “tuyos” apoyas esa ley, dado que... es de tu partido.
Por eso no me gusta la política, se hacen cosas muy estúpidas.
Seguimos teniendo lío entre C.J. y el periodista, que si te doy un borrador, que si no te lo doy, que si es una broma, que si me quieres...
Me gustó la excusa que daba el presidente para viajar de noche, la poética, no la real. Es cierto que la noche, junto a un atardecer al lado del mar, son dos de las mejores cosas que hay... bueno, el olor de la lluvia, el ruido de la misma, la niebla... vale, vale, hay muchas cosas bonitas a nuestro alrededor, pero ¿os habéis parado un segundo a observarlas? ¿A valorarlas? Pues hacedlo, quien sabe cuando podréis volver a hacerlo.
Y el punto gracioso del episodio, la idea que tiene el ayudante personal del presidente para mejorar la educación. Si donde esté un no experto, que se quiten esos a los que se les paga millones y más millones para estar sentados sin hacer nada.
Y hasta aquí por hoy. Se acabó Urgencias, pero el mundo sigue.
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