domingo, abril 18, 2004

Coja noche de series

Mal ha comenzado el gobierno ZP, por su culpa esta semana no ha habido Ala Oeste.

Pero bueno, hemos tenido CSI y Urgencias lo cual no está mal, pero al ser todas el mismo día pues no ayuda.

Esperemos no haberme olvidado de nada, que esta semana trabajo sin notas. Pero seguro que TitoShivan estará por aquí para añadir lo que corresponda. Si no se ha enfadado por su personaje de South Park.

Antes de eso, un apunte, para los fans de Stargate, con las veces que el doctor Jackson ha estado en los sarcófagos Goa’uld , ¿cómo es que sigue llevando gafas? Es decir, se supone que esos sarcófagos curan a la gente, así que... ¿no cura la miopía, hipermetropía o lo que sea? ¿Y la alergia? Y lo mismo para O’Neill, siempre quejándose de sus heridas... después de haber pasado por sarcófagos.

Bueno, apunte realizado. Otro día me pongo más a fondo con la serie de más éxito derivada de una película. Creo.

CSI nos planteó un par de casos del montón, siendo el eje central del episodio Grissom, a pesar de no aparecer apenas. El primer caso era el de un parapentista (si existe eso) que cae desde las alturas, el segundo caso era el típico de problemas entre vecinos, que ya sabemos como acaban en los Estados Unidos, con muertos.

Ambos casos son idénticos en su resolución, pistas, interpretaciones, primeros sospechosos, nuevas pistas, nuevas teorías, interrogatorios y finalmente se encuentra al culpable.

Digno de reseñar poca cosa, Sara pidiendo trabajo dado que ha agotado las horas en la calle (no acabé de entender eso pero bueno...) y Nick probando nuevas emociones.

Y el centro del episodio, Grissom perdiendo audición y ocultándoselo a todos, incluida Catherine cuando se pasa por el despacho a hablar con él. Aunque la cosa avanza lentamente. Supongo que como la enfermedad.

Urgencias, episodios movidos los de esta semana. Primero el robo en el Doc Magoo, luego Chen poniendo en problemas a su novio, que casualmente se mancha de sangre jugando a basket, un poco retorcido, pero bueno, por lo visto está bien que los policías sean duros con los sospechosos.

Y luego más retorcido todavía que el policía resulte herido y acabe en manos de los dos médicos de color que había detenido horas antes.

Y nuestro “querido” Kovac que es obligado a ver a un psiquiatra por sus problemas. Lo cual no le hace mucha gracia precisamente.

Por su parte Susan Lewis... bueno, a ver, entiendo que la chica esté desesperada pero ¿un menor? ¿y con cáncer? Hay cosas que no entiendo en los guionistas, me parece una historia un poco... escabrosa, por no decir otra cosa.

Entre todo esto Carter y Abby tienen sus primeros problemas de pareja y la propuesta de matrimonio se queda en el aire... aish, que complicado que es el amor.

Y el segundo episodio, todo estalla, Weaver tiene que ayudar al concejal o este hundirá al hospital... y todo se va a tomar por saco cuando el amante del concejal presenta problemas con la medicina que Weaver le inyecta. Hay que reconocer que la doctora está últimamente bastante despistada, debe ser la vida en pareja.

Y seguro que esto va a más... y ahora que se ha hecho cargo del hospital en lugar de Romano seguro que irá a más. Aunque sólo sea por ver a Romano vengarse de esa bollera lameculos asesina y amiga de los concejales gays.

Por otra parte el problema entre Abby y Carter sigue creciendo aunque al parecer al final se arregla un poco la cosa.

Señalar sobre ese asunto el baile de personalidades al que es sometido la abuela de Carter, ya está bien, a ver si los guionistas se ponen de acuerdo, o es una vieja bruja o es una anciana adorable... claro que podría ser cosa del síndrome bipolar, ay no, que eso es en la familia de la novia.

Y Kovac... bueno, lo de este hombre ya es para encerrarlo, todo el episodio creyendo que el muchacho vuelve al redil y la sesión de terapia la está teniendo con una amiga pública profesional.

Y nada más que comentar que yo recuerde.

¿Quitarán noche de fiesta? ¿Podrán algo decente? ¿Por qué los partidos de fútbol son a las diez ahora?

Cuídense lectores, que no está el tiempo para salir sin abrigarse.

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