Batiendo records de ineficacia. Hoy escribo... en las horas previas a la siguiente sesión de Noche de series, primera parte, pero es que... no es culpa mía, esto de trabajar es malo para la salud y para las aficiones, no se puede hacer nada que no sea trabajar.
Es lo malo de trabajar con ordenadores, acabas cansado de ellos y cuando tienes un momento libre prefieres hacer cualquier cosa antes que ponerte a escribir delante del ordenador.
Pero dejémonos de lamentos, que al fin y al cabo cada uno escoge la vida que lleva... salvo que seas terrorista islámico que entonces ya tienes decidida toda tu vida por adelantado y sabes que morirás por la causa mordiendo la mano que te acogió... y ahora dicen que nos lo merecemos por lo de Perejil y las cafrerías que dijo el ministro de turno en su momento al respecto... pues si por eso se mata a gente inocente... se me ocurre una larga lista de gente que tendría que morir.
¿Pero la mato? No, también es porque no tengo derecho a portar armas. Ah, si esto fueran los estados Unidos de Norteamérica, seguro que sería uno de esos que matan a sus compañeros en los colegios a tiros. O no.
Haciendo leña del árbol caído. Se nota que estamos de vacaciones. Aquí se trabaja menos que en la defensa del Real Madrid. Que ya es decir.
Primera serie, CSI, que esta semana nos deparó un episodio profundo pero intrascendente. Todo empieza con un taxista atropellando a un joven, y luego el conductor siendo apaleado por una pandilla de motoristas al ver como éste huía de la escena. Y luego resulta que ni el taxista había matado al chico ni intentaba huir. Detalles del episodio. Una vuelta de tuerca más al tema de malos tratos, pero esta vez visto desde el punto de vista de cómo afecta a la familia del afectado toda esa violencia.
Una madre ha de huir constantemente debido al constante acoso al que es sometida por parte de su ex. Toda una pieza. Y el episodio trata de los efectos, no sólo en ella, paranoica, nerviosa, etc., sino en su entorno, su nuevo novio, sus hijos, etc. Todo muy triste si se para uno a pensarlo.
Es gracioso ver trabajar juntos a Grissom y Sara, saltan chispas, esa química especial que no se acaba de desarrollar nunca. Pero sobre todo, lo más gracioso con diferencia del episodio, aparte de otro tema que comentaré más adelante, es ver como Grissom tiene calado a Greg, el señor del laboratorio de ADN, y cómo con un par de bonitas palabras se lo mete en el bolsillo. “Greg, tú eres el jefe, nosotros dependemos de ti, tú eres el que decide que es o no importante.” Y luego dicen que Grissom no sabe tratar a la gente.
La gracia del episodio está en ver como va evolucionando el episodio, y como va cambiando el culpable a medida que aparecen las pruebas. Ya lo dice Grissom, las pruebas no mienten.
Al final el culpable es... bueno, no reventaré nada, pero... ya es la segunda vez que se da un caso así. ¿Será un síntoma?
La otra gracia del episodio está cuando Grissom pide voluntarios para otro de sus experimentos y se comprueba cómo su fama ha ido circulando por los pasillos merced a experimentos anteriores. Y por cierto, divertida la cara de Grissom al ver como Brass hace su trabajo al final del episodio en la sala de interrogatorios. Que el inspector aunque tenga cara no es tonto.
Ah, y espectacular la resolución del caso de la paliza al taxista. Greg es un genio. Y hace una presentación brillante.
Y luego vino Urgencias, que poco a poco avanza hacia el final de la temporada. Siete contando con los de ¿mañana? ¿hoy? Los siguientes vamos.
El pobre Romano sigue como alma en pena por los servicios de Urgencias, siendo relegado a tareas secundarias, y no pudiendo ni dar clases docentes. Mejor que lo maten ya. Pobre hombre, creo que han sido un poco drásticos. Vale, era un hijo puta de cuidado, pero era nuestro hijo puta de cuidado. Y encima ascienden a la lesbiana esa de Weaver y tiene que sonreír mientras la nombran y morderse la lengua.
Mientras tanto Weaver vive momentos agridulces, por una parte su carrera profesional va viento en popa, ha sido ascendida, tiene el favor del político de turno y Romano ya no es valorado. Pero en la vida personal... comienzan las discusiones con su pareja, que también es una persona de carácter. Hay que tenerlo para ser mujer y bombero, e hispana. Por eso Weaver se refugia en el trabajo... pero si incluso cuando le roban el ladrón acaba en su hospital y lo noquea con su muleta. Y ha conseguido que Kovac vuelva al trabajo. Que tampoco es que sea una gran pérdida.
Pero bueno, a ver como evoluciona el paciente Luka, ¿aguantará? ¿y su vida privada? ¿Le afectará? ¿Ligará finalmente con Susan Lewis?
Aish, pobre doctora, primero se pone una blusa manchada de Chen, y luego un chaval con cancer y terminal se enamora de ella... mientras tiene que aguantar a la madre que le dice que si sabe que es ver a alguien que quiere morirse lentamente de esa manera... y mientras Susan responde que sí (recordemos a Mark, el difunto marido de Corday) la madre sigue su discurso sin prestar atención. Y la cita a ciegas... bueno, es Susan, no da mucho juego.
¿Y la pobre Chen? Que Pratt se ha enamorado de ella, ¿qué tendrá que siempre se enamora de la gente de color? Con razón Pratt pone la cara que pone cuando la doctora le muestra una foto de su hijo, el que dio en adopción. Por lo visto cuando lo pruebas ya no paras. En fin, a ver como se resuelve este tema. Y seguro que lo del hijo saldrá algún día... no paran de recordar que está por ahí, ¿lo matarán? ¿Le harán pasar por el servicio de urgencias necesitando una trasfusión?
¿Y Pratt? Ahora que ya tiene a Chen... no sabe que hacer, y sale con los chicos de las ambulancias... con una chica entre ellos, con lo que eso implica cuando Chen se entera. Y para colmo su hermano le manda postales a otro y no a él. Es que el mundo es muy injusto. Al menos ya no mete tanto la pata y Carter no tiene que enmendarle la plana.
Ese si que tiene moral, John Carter, primero le timan, luego cuando se va de vacaciones estas se ven interrumpidas porque el loco del hermano de su novia Abby ha simulado haberse estrellado con su avioneta, graciosillo el nene. Y además tiene que hacer de embajador entre Abby y su madre, que también está pirada.
Abby, sí, vaya familia que tiene. Al menos ahora tiene a su madre... en su lado. Sufriendo esperando a ver que nueva locura se les ocurre a los enfermos bipolares estos.
Creo que Abby, siendo crueles, esperaba que realmente estuviera muerto, un problema menos, sino... será un pequeño cáncer que irá creciendo y destruyéndola.
Y con una madre así realmente es mejor desaparecer.
Y CARTER LE HA PEDIDO QUE SE CASE CON ÉL. Que bonito.
Sé que se me olvida algo... en fin, en todo caso lo incluiré cuando me acuerde.
El Ala Oeste está en una curva descendente un poco peligrosa, no es que los episodios sean malos es que... les falta un poco de no sé. Algo. Pero bueno, por un lado en este episodio tenemos a un delegado ucraniano que se presenta borracho en la Casa Blanca para conocer al presidente, cosa que por protocolo no es posible... y para colmo por lo visto los trabajadores de ese sitio tampoco pueden tener contacto con él... hasta que se presenta borracho, claro.
Es interesante lo del tratado de desarme nuclear, y la frase final, sobre que en casos así el ochenta por ciento del mundo puede estar equivocado... mmm, me siento insultado. No mucho, no tengo tanto ego pero...
Y parece que el asuntillo entre la portavoz de la Casa Blanca y el reportero más dicharachero y amigo del presidente se da por acabado... aish, cerrar puertas de esa manera no es bueno. Pero bueno, paciencia.
Y para colmo aparece un político honesto cuando menos es necesario... ya podrían aprender por este país, que la voluntad del pueblo es soberana, por muy engañados que estemos, y que no pueden hipotecar nuestro futuro en los pocos días que les queda por rencor y venganza. Aprendan señores del PP, que ya había terrorismo antes de que ustedes vinieran, y paro, y plan hidrológico. Y el mundo no se acaba por que ustedes no puedan embolsarse más dinero.
Y nada más, buenas noches, a ver si recupero tiempo.
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