jueves, agosto 14, 2003

Confianza, mentiras y juegos de rol

Regla de J,D. número... ¿uno? “Sólo una mala mentira es una mentira.”

Tengo una política sencilla respecto a las mentiras, no contarlas salvo que sea estrictamente necesario, y entonces, a pesar de todo, si puedes evita mentir, cuando sea imprescindible cúbrete las espaldas, miente bien, sin dejar cabos sueltos.

¿Un ejemplo? Cómo responder a la pregunta “¿Te lo has comido todo?” Siempre y cuando no lo hayas hecho, primera opción, decir que sí, a pesar de que sea mentira, y queden restos, malo, podrías... limpiar el plato, deshacerte de los restos de manera que no los puedan encontrar y responder “he dejado el plato limpio,” ¿ves? No has mentido, y encima quedas bien.

Pero te lo has de currar, lo más sencillo es tirarlo a la basura, poner algo por encima y decir que te lo has comido todo. Por supuesto las probabilidades de que te pillen son mayores.

En fin, explico mi filosofía, cuando alguien me mienta mientras yo no lo sepa no pasa nada, al fin y al cabo, ojos que no ven corazón que no siente, si yo no me entero de la mentira no hay daños.

El problema surge cuando descubro que me han mentido, malo, malo, malo, si descubres la mentira es que no era muy elaborada, o sea, que el que ha mentido no se ha preocupado mucho por ocultar la mentira.

Yo eso lo considero una falta de respeto, ya es malo que te mientan, pero que lo hagan mal, es un insulto, una señal de que en realidad no le importas a quien te miente. Algo deprimente.

Lo cual nos lleva a la confianza, esa parte tan importante en una amistad o en cualquier relación social, un bicho raro difícil de encontrar, personas sinceras. Todo el mundo quiere oír la verdad, pero nadie quiere escucharla.

Cuando mientes, si te pillan, esa confianza se resquebraja, dado que... si te han mentido una vez, lo pueden hacer otra, y luego otra, por eso la confianza es algo que no se da fácilmente, se ha de ganar, pero hay gente que nunca confía en nadie, o les han mentido demasiado en la vida y están cansados, o simplemente son bichos raros, que se sienten más cómodos en la mentira que es su vida que tener que contarla para que te lo digan.

¿Y que pintan los juegos de rol en todo esto? Nada, y todo, en los juegos de rol normales no, pero en los juegos de rol por internet la confianza es algo sumamente importante, mentir a través de internet es más fácil, que si ahora soy un chico, que si ahora una chica, que si mido metro noventa, que si mido dos metros diez, parece que internet sólo se ha creado para el comercio del sexo y el tráfico de las mentiras.

En los juegos de rol por internet la única manera de conocer a un jugador es mediante lo que él dice así que puede hacer creer a la gente lo que quiera, ser “libre”, crearse una identidad ficticia y hacérsela creer a los demás. Decir mentiras es más sencillo que darse a conocer como eres, el miedo como siempre a ser juzgado, aunque sea a través de internet.

(Atención presentes y futuros jugadores de Star Trek Explorer, esta afirmación anterior es mentira, sí que hay métodos para saber si alguien te miente, pero obviamente por el bien del juego no los vamos a explicar aquí, sólo decir que mentir y ser pillado significa la expulsión automática, dado que a partir de ese momento la confianza con el jugador es cero.)

Hay gente que se siente más cómoda en la mentira, hay gente que se siente cómoda en la sinceridad, el equilibrio en estos casos es imposible, dado que... las mentiras y la sinceridad son habitualmente excluyentes.

Es cierto que es triste que al mentir pierdas la confianza de la gente, pero también es cierto que las mentiras las elegimos nosotros, la confianza nos la brindan los demás, seamos sinceros, ¿cuántas mentiras innecesarias hemos dicho? Por inercia, por el subconsciente, sin pensar, ¿cuántas veces nos detenemos a pensar en el posible daño de esas mentiras? ¿Y cuantas intentamos arreglarlas?

Aunque la confianza se pierde con las mentiras también es cierto que se recupera si las reconoces, si eres sincero, y te lo curras mucho, un “lo siento” a tiempo hace milagros, pero... ¿se hace? No, se necesita mucho valor, no para reconocer los fallos sólo porque es políticamente correcto, sino porque es lo correcto, ser valiente es difícil, por eso hay tantas mentiras, y tanta desconfianza.

Por cierto, un último consejo, si alguna vez tenéis que mentir, pero no sabéis cómo, decid la verdad, suele ser un buen remedio, la gente es muy reacia normalmente así que esperan en según que ocasiones una mentira, si les dices la verdad se te quedarán mirando, no te creerán, y luego se olvidarán. Y todos tan contentos.

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