martes, agosto 19, 2003

Las series “raritas” japonesas

Con el re-estreno de Utena por TV3 (televisión autonómica catalana) aprovecho para recordar esas series que no son de las más comunes, que las miras, las vuelves a mirar, y absolutamente todas las veces no les ves el sentido, no tienen un guión claro, ni una historia brillante, y todas dicen ser muy profundas.

Todo empezó (en España) con Akira, la película incomprendida, conste que no hablo por mí, yo la vi una vez en el cine y no me pareció rarita, ni nada por el estilo, una película normal, que para la época era espectacular, por la animación, pero el guión, que yo recuerde era... lineal, y nada profundo ni rarito, pero bueno, según la opinión popular era difícil de entender.

Luego tenemos la otra serie por excelencia, Evangelion, la serie de robots que nunca acabó, y no, en los videos, por lo que se cuenta, tampoco acaban la serie, y no explican nada, es más, complican todavía más las cosas, y mira que es complicado.

Evangelion es la típica serie que la miras y dices curioso, como episodios sueltos no está mal, nunca entiendes que motiva al jefe del NERV, ni que pintan realmente en todo esto, y los robots y los protagonistas, todos raritos y locos. Luego terminas de ver la serie y... como ya he dicho, no acaba, se queda... con más preguntas que respuestas, porque eso es lo peor, a lo largo de los episodios poco a poco van apareciendo preguntas, preguntas y más preguntas, pero sin respuestas.

Y encima el guionista se ha cachondeado del personal, repitiendo los dos episodios finales y diciendo que son nuevos, como venganza a todos los fans de la serie que no dejaban de incordiarle. (Por supuesto todo esto está sacado de las malas lenguas, así que a lo mejor no es verdad.) Por lo que se la serie sigue abierta, en formato manga (el papel de toda la vida) todavía no se ha llegado a la altura de la serie de anime (televisión), y se publica a un ritmo leeeeeeeeeeeeeeeeeeeento, paciencia, sólo advertir, la serie es rarita, fácil de seguir si ves todos los episodios seguidos, pero poco más, eso si, vuelvo a repetir, la serie no acaba, así que no esperéis encontrar respuestas a las preguntas que se formulan.

Serial Experiments Lain, serie emitida por calle 13 (canal de televisión por cable o satélite según el distribuidor), con esta serie me pasó algo extraño, creo recordar que son 18 episodios, y comencé a verla por el episodio seis o así, bueno, yo tenía miedo, me habían advertido sobre la serie. Y sí, la serie, si comienzas a verla desde el primer episodio te despistas totalmente, y no te enteras de nada, pero si la pillas a la mitad... oye, como que entiendes la serie, que fue lo que me ocurrió a mi, y lo se, dado que cuando emitieron el último episodio había entendido la serie, pero luego la comencé a verla desde el primer episodio y... sí, despista demasiado.

Excel Saga, emitida por la MTV (canal musical de cable y satélite), no es rara, o sea, sí, es rara, rara de verdad, gente que muere y resucita, y una mini-historia en cada episodio de 30 segundos de duración que acaba siendo la protagonista, vamos a ver, no es que tenga un guión complicado, es que... no tiene guión, cada episodio es una locura realmente interesante, parodiando todo lo que se les pone por en medio, y la serie acaba... con tres episodios (más o menos) que son la locura extrema, pero con una lógica impecable.

Trigun, otra vez de TV3, serie sobre un pistolero que vaga por un planeta casi desértico, con unos restos de humanidad desperdigados también por el planeta, con la particularidad de que allá por donde pasa los pueblos apenas se recuperan de su presencia. Eso sí, una historia que aparentemente es insulsa y sin sentido se va complicando poco a poco, y no precisamente para bien, personalmente la historia en su conjunto me pareció floja, y al final los episodios son aburridos y tediosos.

Y bueno, vamos con la serie que ha dado el motivo para esta columna, Revolutionary Girl Utena, una serie, y perdón por la expresión, para los tíos amantes de la bollería (y no me refiero a los pasteles), donde se juega una y otra vez con la relación entre Utena Tenjou y la novia de la rosa, Anthy Himemiya. Los episodios, mirados individualmente son, bastante sosos, habitualmente hay un combate por episodio, al principio simplemente por haberlos.

Luego, las cosas se complican, aparecen hermanos, relaciones incestuosas, guiones más y más complicados, giros y más giros, hasta acabar de nuevo en un final que te deja como si nada, y recordando a los antepasados de los guionistas por la chapuza que hicieron, y... se puede decir que la serie no acaba realmente. Otra vez.

El problema principal de esta serie además es lo repetitiva que es, la preparación de duelos, victorias, y demás ocupan unos dos minutos, que siempre son los mismos, sin cambios apreciables, con lo que llega a ser aburrida y tediosa esa parte del episodio.

Lo más divertido, y lo más misterioso son las sombras chinescas que hay en cada episodio, que al final... bueno, la explicación es tan ridícula que no vale la pena ni recordarla.

Se me olvidaba, bandas sonoras, Utena, aunque repetitiva la música es bastante entretenida, muy... épica, se supone que para cada duelo, o duelista, hay una música distinta, los preparativos igual, el ending (títulos de crédito finales) aunque visualmente no es gran cosa su música hace que te los tragues enteros.

De las otras series la única banda sonora que se salva es la de Evangelion, aunque su repetitivo Fly me to the moon llega a cansarte un poco. Lain usa música tekno, nunca ha sido de mis favoritas, Trigun... ni me acuerdo, sorry, y Excel Saga... bueno, más locura, pero creo recordar que tampoco era de las mejores.

Seguramente me he dejado alguna serie más, pero bueno, cosas que pasan. No puedes recordar todo lo que has visto, supongo que no recordarlas implica que no eran tan importantes.

Esta semana si me quedo sin temas y me acuerdo dedicaré un tiempo a hablar sobre los “accidentes” de los soldados americanos con los periodistas que cubren la guerra de Irak.

Y mañana Smallville, o no, que hay planes para ir al cine.

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